RUMBO A LA CRISIS DE LOS 40

Crisis de los 40
Recuerdo cuando, hace «dos días», cumplía 18 años y escuché el concepto «Crisis de los 40» por primera vez. Tuve la sensación de que eso era un invento para los «viejos» de 40 tacos que estaban muy perdidos en la vida y no sabían para dónde tirar. Al final acababan comprándose una moto o un descapotable y en casos extremos, divorciándose y buscando vivir una segunda juventud. Y en el caso de las mujeres, la verdad que no me planteaba que pudieran tener una crisis a esa edad. Y además, algunas incluso serían madres que ya habrían acabado de criar y ahora es cuando podían empezar a disfrutar de la vida. ¿Dónde estaba el problema?
Y de repente… 35
He cumplido los 35, y ¡¡madre mía, qué lejos de la realidad estaba con esos pensamientos!! ¡No podía estar más equivocada!
Hasta ahora estaba más cerca de los 30, esa edad en la que eres joven pero ya vas teniendo experiencia. Sin embargo, ahora estoy a mitad de camino de los 40. Según las reglas del redondeo, a partir del 5 se redondea hacia arriba y con esos años ya se te considera una adulta de mediana edad. Puede que incluso entrando en la menopausia y la decadencia de la vida.
Qué injusto es eso. ¡Si hace dos días tenía 18!
No quiero que esté blog sea deprimente, todo lo contrario. Quiero que sea un aliciente para que todos y todas las que se encuentren en esta situación, vean luz y tomen acción.
Tengo un plan
Por suerte o por desgracia, he vivido la crisis de los 40 muy de cerca y he visto cómo una persona que lo tenía «todo», se sentía vacía, perdida y sin rumbo precisamente por no darle la importancia suficiente al hecho de llegar a la mitad de su vida sin apenas conocerse. Pero esto no voy a permitir que me pase a mí.
Yo tengo un plan, y tengo tiempo suficiente para llevarlo a cabo. Si estás más cerca de los 40 o los has pasado, no importa, siempre es buen momento para tener un plan. Ya sabes que dicen que el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, pero el segundo mejor momento es ahora. Y mi plan es llegar a esa edad, y muchos años más, siendo una versión 2.0 de mí misma. Una versión mucho mejor que la de hoy, más fuerte, más plena, más libre y más consciente. Y, sobre todo, sana física y mentalmente. Porque sin salud, todo lo demás es superfluo, carece de relevancia.
Si quieres acompañarme en este camino, estaré encantada.
¡Empezamos!

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